lunes 15 de septiembre de 2008

A veces me levanto con la sensación de que tu cuerpo esta todavía recostado junto al mío, y esa sensación de cercanía es la que me lleva a pensar la importancia de la mancomunión de las almas. Que nada puede separar lo que el destino unió, que las cosas son como deben ser, cuando tienen que ser…
Es raro sentirse así, es raro saber lo mucho que te amo, es raro comprobar que no sabía lo que era al amor hasta conocerte. Es raro saber que muchas personas no saben siquiera de lo que estoy hablando, que no entienden como se puede amor tan eterna y profundamente a alguien. Que me juzgan por este amor que de loco tiene poco en realidad, pero de profundo es absoluto.
Antes pensaba que era alocada nuestra idea del amor, pero con el tiempo pude comprobar que son ellos los que están locos, los que no saben lo increíblemente hermoso que es estar enamorado. Desearía que todos tuvieran la oportunidad de sentirse al menos un día en sus vidas como me siento hoy yo. Feliz, enamorada, repleta de amor, completa con tu presencia.

Me tranquiliza saber que será eterna la flor, que ya no podrá jamás marchitarse, que se quedará congelada entre el fuego de tu piel y mi piel. Ese fuego que nace de lo eterno, de la lluvia que no apaga las llamas del placer, de tu presencia que se siente en cada poro de mi de mi piel, pese a la ausencia de cuerpos.

Me levantó cada día con la hermosa sensación de sentirte cerca. Es que formas parte de mi ser, estas en mi, en cada una de las partes de mi casa, en cada una de las decisiones de mi vida, en cada molécula de aire que se posa sobre mi universo y me mantiene viva.

Te encuentro en todo lo que está cerca mío, en todo lo que me hace feliz, tu presencia me envuelve. Te veo en cada una de las cosas que hacen mi mundo como es. Sos mariposa y dragón, sos pecado y bendición, sos eterno y sos instante. Sos el frio que me congela y el calor que quema mi piel. Sos presencia y ausencia. Sos las mañanas de sol y las tardes nubladas. Sos invierno que desconsuela y verano eterno. Sos la flor de primavera y el rocío de las noches de la quema. Sos todo lo que hace mundo al mundo, a mi mundo. Que solo lo forman tu vos y mi yo. En el que solo hay lugar para nosotros dos.
Dos almas desnudas que no sienten el pudor de ver el sol por las mañanas.
Dos caras con cuerpos.
Dos sonrisas con rostros.
Dos niños que juegan a ser grandes.
Dos grandes que quieren volver a ser niños.
Dos sábados sin lunes.
Dos lunas en un solo cielo.
Dos soledades que se juntan para hacerse compañía…
Porque eso es el amor, es poder estar solo, con nosotros mismo cuando estamos en compañía y estar en compañía pese a que estamos solos.
Son dos seres que se funden en un solo cuerpo. Son dos que se suman para ser uno.
Son tus “te amo” dormido y de madrugada.
Es que olvides tu mal humor de las mañanas antes de las 10 y me despiertes con mates y con besos… es que todo eso pase aún un DOMINGO.
Es la cena más hermosa y rica que pude haber tenido…
Es que haya aprendido a tejer sólo para hacerte la bufanda que me pediste.
Es mi capricho fomentado por tus consentimientos
Es que ames cada detalle de mi, hasta el ruido que hacen mis botas cuando camino.
Es que ame cada detalle de vos, hasta cuando me decís zapallo con rulos…

Es la forma que toma tu piel cuando se junta a la mía.
Es le felicidad hecha instante cuando te veo llegar.
Es saber que sos el dueño de mi ser y que es mío el tuyo también.
Es ser testigo del futuro que viviremos juntos…
Es eterno, es profundo, es completamente…
Sos vos y soy yo…
Es el nosotros que formamos aún no estando juntos, desde ayer y para siempre.


TE AMA CON EL ALMA,

La que ya no tiene que escaparle a tu ausencia,
tu zapallo con rulos...